
En la línea de producción de vidrio, la zona de recocido es donde se decide si se gana o se pierde dinero. Si se permite que el campo térmico fluctúe, aparecerán tensiones en los bordes del vidrio, así como distorsiones ópticas. El material defectuoso aumenta, y el horno termina por no poder mantenerse dentro de los parámetros adecuados. Hemos creado una lámpara infrarroja de precisión para que pueda ajustarse perfectamente a las condiciones de recocido, manteniéndose constante de turno en turno.
Lo importante detrás de todo esto
Se trata de una lámpara infrarroja de onda corta, con un emisor de cuarzo denso, diseñada para emitir calor directamente sobre el vidrio, a través de radiación y no mediante convección de aire. La respuesta de la lámpara coincide con la emisividad del vidrio, por lo que el calor llega al lugar correcto rápidamente. La respuesta ocurre en segundos, no en minutos, lo que permite que la zona de recocido mantenga el mismo ritmo que la velocidad de producción, sin sobrepasar los límites establecidos. El control es preciso: hay uniformidad en la temperatura en toda la superficie del vidrio, y una salida estable que mantiene el perfil térmico dentro de los tolerables. Esta lámpara puede instalarse fácilmente en los espacios destinados a los sistemas de calefacción existentes, lo que permite realizar actualizaciones sin tener que desmontar toda la línea de producción.
Beneficios en la práctica
Menos fracturas por estrés, menos productos defectuosos y mucho menos trabajo de reparación. El consumo de energía disminuye, ya que la lámpara solo se enciende cuando es necesario, en lugar de mantener todo el horno en estado caliente constantemente. Hemos logrado reducir el consumo energético en un 20%, manteniendo la misma capacidad de producción. Además, el mantenimiento también se simplifica: menos componentes calientes, menos carga en las correas y rodamientos, y menos paradas imprevistas.
La instalación es sencilla, pero el alineamiento es clave. El emisor debe estar paralelo a la superficie del vidrio y adaptado a la geometría del transportador. De lo contrario, se producirán irregularidades en la superficie del vidrio. Además, las lámparas de onda corta generan una alta potencia, por lo que es necesario prestar atención al manejo térmico del reflector y de los terminales. Es importante planificar una buena protección contra el calor y un flujo de aire adecuado. Si todo está bien ajustado, la lámpara funcionará como un parámetro fijo del proceso, y no como otra variable que haya que controlar.