
En la línea de doblado, el horno es el lugar donde la geometría se encuentra finalmente con el vidrio. Si el perfil de temperatura varía, se producirán distorsiones ópticas, ondulaciones y estrés térmico, lo que a su vez puede causar roturas en el vidrio. La temperatura no es un número único; se trata de un campo estable y reproducible en toda la cámara. Construimos sistemas de calentamiento para hornos de doblado que mantienen la temperatura dentro de un rango de ±5°C, incluso cuando cambian el tamaño del lote y el espesor del vidrio.
Lo que realmente importa Utilizamos elementos calefactores de cuarzo de onda corta para lograr una respuesta rápida y un control preciso. La salida espectral de estos elementos está adaptada a la emisividad del vidrio. Los elementos calefactores se activan rápidamente, permitiendo que el horno siga la curva de calentamiento sin exceder los límites establecidos. La distribución de las zonas calientes está diseñada para minimizar las diferencias entre los bordes y el centro del vidrio. El control se realiza mediante módulos de potencia SCR o IGBT, con sensores termométricos situados directamente en el camino del vidrio, y no solo en las paredes. De esta manera, podemos mantener un equilibrio entre la convección y la radiación, asegurando así que el vidrio se doble exactamente según lo indicado en las especificaciones del proceso.
En el doblado de vidrio para automóviles, la reproducibilidad se traduce en patrones de ruptura consistentes y menos rechazos por motivos ópticos. En el doblado de vidrio para construcción, significa que cada lote produce la misma curvatura, reduciendo así las tareas de retrabajo. Un control preciso de la temperatura acorta el tiempo de ciclo, al reducir los tiempos de calentamiento y enfriamiento. Además, se reduce la cantidad de vidrio dañado debido a shocks térmicos durante el traslado. El consumo de energía disminuye, ya que el sistema se calienta solo cuando es necesario y mantiene la temperatura sin fluctuaciones extremas. Se obtiene más vidrio de calidad por jornada laboral, se reducen los costos por unidad y se disminuyen los tiempos de inactividad debido a las fluctuaciones de temperatura.
Instalar elementos calefactores en un horno ya existente no es tan sencillo como conectarlos directamente. Es necesario verificar las distancias adecuadas, el montaje y el diseño de los terminales, teniendo en cuenta la geometría de la cámara y el sistema de alimentación de energía. Antes de realizar cualquier cambio, es importante realizar una inspección adecuada del aislamiento y confirmar la ubicación de los sensores termométricos. También es necesario verificar los límites de voltaje y corriente en el panel de control existente. Cuando todo está correcto, la carcasa del horno se mantendrá a una temperatura más baja, mientras que el vidrio recibirá un perfil térmico más constante.